Pelahustán, pueblo situado en la frontera entre Madrid, Castilla la Mancha y Castilla León, es un pequeño núcleo rural por el cual pasa una carretera que conecta algunos grandes municipios y su actividad económica principal proviene de la ganadería.
La causa por la cual se escogió dicha localización para realizar este proyecto es la observación de unas puertas que delimitan levemente un territorio público de otro privado, en ocasiones por una fina línea de palos o somieres metálicos viejos, y a su vez querer documentar e investigar el paso del tiempo en un lugar en el que parece que transcurre con más lentitud.
Este trabajo se basa en la investigación sobre una zona rural que se encuentra distanciada de cualquier centro urbano y que tiene una población cada vez menor.
Dicho proyecto está compuesto por una serie de fotografías realizadas en distintas ocasiones del día que nos determina cómo es este pequeño límite entre paisajes, dando a conocer mejor su evolución a lo largo del tiempo. Al abrir las puertas nos encontraríamos en el mismo lugar, pero de diferente propiedad.
Además, se trata de campos vacíos, normalmente empleados para la caza en época de jabalíes, codornices o conejos. Nadie reside en estos campos, nadie acude a ellos, pero el tiempo pasa, lenta pero continuamente, como pasa en los pueblos que poco a poco se deshabitan.
Esto nos hace plantear una serie de incógnitas como: ¿cuál es su territorio y finalidad?, ¿cómo pasa el tiempo en ese lugar?, ¿qué significado simbólico tiene el paso del tiempo en los campos que rodean un pueblo casi despoblado?