La Barriada de Pastelero, situada en el interior de Málaga, es un pequeño núcleo rural por el que pasa una única carretera y cuya actividad económica principal proviene únicamente de dos restaurantes y una panadería.
Escogí investigar sobre esta población por la atracción inevitable al lugar donde se plantaron las primeras raíces de mi familia. Fascinado desde siempre por su esencia atemporal, quise documentar e investigar el paso del tiempo en un lugar en el que parece que este va con más lentitud.
En la evolución de dicha población se le han conocido diferentes nombres desde que sus lugareños descendieran de Santa María del Cerro hacia el camino que hay entre dos pueblos: Almogía y Villanueva de la Concepción. La primera vez que se le da un nombre a esta barriada, situada en un puerto de montaña donde los caminantes o viajeros encontraban un lugar de descanso, fue aproximadamente en el año 1922, recibiendo el nombre de «la carretera». Al mismo tiempo, la familia Aranda construía un local de venta de ultramarinos.
Más adelante, en la década de los 30, dos familias más descenderían y construirían a los lados de esta carretera sus negocios y sus viviendas; las familias que hoy en día son las más antiguas de la barriada, parte viva de su historia. Estas familias son los Moreno Bravo y los Torreblanca Martín.













